viernes, 22 de mayo de 2009

Mi aventura de ser docente

Mi horario escolar es de ocho de la mañana a una y media de la tarde, los cinco días de la semana, no tengo horas libres durante la mañana. Atiendo seis grupos de primer semestre, entre cuarenta y cuarenta y cinco alumnos en cada uno de ellos. En general con todos los grupos las actividades se desarrollan entre tomar lista, explicación, ejercicio y revisión; pero a pesar de esto el trabajo con los grupos es diferente, pues ninguno de ellos está conformado de la misma manera, los alumnos no son iguales en sus actitudes, habilidades y necesidades, así que el trabajo fluye de distinta forma entre grupo y grupo en un día.

Un día de trabajo representa para mí, más que cumplir con mi obligación laboral (cumplir con un horario y avanzar en el programa), un reto. Estar frente a un grupo de alumnos representa convivir con personas que esperan algo y siempre están a la expectativa de algo nuevo.

Busco, con mi actividad diaria, darles a los estudiantes las herramientas necesarias para que enfrenten los problemas de la vida cotidiana; lo hago porque me siento responsable de ellos desde el momento en que elegí la docencia como profesión y quiero llegar a sentirme satisfecha y orgullosa por el desarrollo que ellos logren.

Se que me falta mucho por aprender, para poder facilitar a mis alumnos el conocimiento que están dispuestos a adquirir, y para cultivar en ellos los valores que los harán mejores personas. Cambiar de mentalidad, para comprender hasta que punto mi trabajo está al servicio del aprendizaje de los alumnos y no perder de vista que los alumnos son lo verdaderamente importante en este proceso. Como la comunicación forma parte importante en la relación maestro-alumno, preparar los canales necesarios para establecerla de manera adecuada y con calidad. Cultivar los valores es importante para el progreso de la sociedad.

Saber que como maestra voy a aprender me da tranquilidad, me relaja para convivir de una mejor manera con mis alumnos, esto puede resultar emocionante y sorpresivo. Por todo esto, para mí: “Es una aventura ser docente”

3 comentarios:

  1. Hola Amada:

    Si que es una aventura tratar con personas, verlos como humanos, no como numeros.

    En hora buena:

    Inocente Castañeda Franco.

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  2. Hola Amada, creo que a muchos maestros nos ha pasado que desarrollamos nuestras clases pasando listas, explicando, realizando ejercicios y posteriormente revisando en ocasiones de manera parcial, esto nos sucede cuando tenemos grupos numerosos, una gran presión por atender en poco tiempo todos los contenidos programáticos, realizar tareas extraescolares, estudiar y la inquietud de cumplir con "el deber ser", llega un momento que todo es tan monótono, que olvidamos que trabajamos con seres humanos, que llevan tres años de preescolar, 6 de primaria y tres de secundaria, 5 horas diarias en promedio sentados en sillas sumamente incomodas, escuchando nuestro discursos, recibiendo información, siguiendo reglas en las que solo son sujetos receptores, donde lo que decimos carece de interés para ellos y sobre todo de utilidad, cuando ingresan a preparatoria llevan aproximadamente 21,900 horas en la escuela, sin contar el tiempo extraescolar que dedican a actividades académicas, qué sentirán nuestros alumnos al pensar que les faltan muchas horas más en clases donde la monotonía prevalece, la carencia de significado y que para concluir, van a integrarse al mercado laboral donde la mayoría tienen que aprender gran parte de las cosas que su empleo requiere. Coincido contigo cuando mencionas la importancia de mejorar la comunicación, esto permitía a los docentes y alumnos, expresar sus necesidades, ideas, frustraciones, ambiciones, comunicarse eficientemente hace posible intercambiar propuestas, los alumnos podrán reconocer a sus maestros como seres humanos con virtudes, defectos, habilidades, saberes, valores y el tiempo que pasen en la escuela además de obtener información, también tendrán ejemplos, respeto, cariño, apegos y alianzas. Se que eres una maestra que ama su trabajo, admiro que aún en tiempos difíciles no pierdes la calma y esa seguridad la trasmites a tus alumnos, eres una maestra que enseñas con el ejemplo valores y todos aquellos alumnos que llegan a tí con las condiciones difíciles que mencione, encuentran en tí una persona amable, preparada y dispuesta a dar lo mejor de si, para que sean estudiantes exitosos.

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  3. Hola Amada:
    Me disculpo por realizar mis comentarios a destiempo, pero me dio gusto que compartieras conmigo tu experiencia de ser docente.
    Lo importante de nuestra labor docente son los retos que día a día se nos presentan en el aula y con los jóvenes.
    Te felicito por la entrega, entusiasmo y responsabilidad que demuestras en tu compromiso como docente. Eso te llevara al éxito.
    Saludos Héctor Chávez

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